viernes, 5 de diciembre de 2008

Manuel de Falla, de maestro a amigo



El amor por la música, la afición por los títeres y el cante jondo entre otros, eran varios de los intereses que compartían Manuel de Falla y Federico García Lorca.El compositor Manuel de Falla se instaló en Granada a mediados de 1920 y las visitas de Federico eran muy habituales. La vida granadina de Lorca a partir de la llegada de Falla a su ciudad hizo que se centrara en dos focos culturales: en Falla y en el “Rinconcillo”. (Grupo de intelectuales granadinos que se reunían en el café Alameda de la Plaza del Campillo de la localidad y debatían temas artísticos. Entre ellos se encontraban dos hermanos de Federico, los periodistas Melchor Fernández Almagro, José Mora Guarnido y Constantino Ruiz Carnero, los futuros poetas o críticos José Fernández Montesinos, Miguel Pizarro y los pintores Manuel Ángeles Ortiz etc)La amistad de Falla seguiría orientando a Federico García Lorca a la hora de reconciliar las nuevas corrientes estéticas con las formas populares. En 1923, Falla y Lorca estaban colaborando en una opereta lírica, Lola, La Comedianta; nunca terminada, y al año siguiente el compositor ayudó a Federico a dar la bienvenida al poeta Juan Ramón Jímenez, quien visitó a la familia Garcia Lorca durante el mes de julio de 1924.

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